5. EN LA CALLE
~GENIOS PERDIDOS~
Por: Ana Margarita Rodríguez Devia.
“Hemos
aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos
aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos” Martin Luther King.
Con
esta frase podemos entender claramente que el hombre ha logrado inmensos
adelantos tecnológicos, como científicos y humanos. ¿Cómo entender entonces que
en estos tiempos tan modernos aún estemos sumergidos en un témpano de hielo; no
se conmueve ni el más mínimo
razonamiento; ni el alma de algunas personas que ven pasar impávidas las
necesidades de otros? Debería de ser al contrario, ya que el hombre ha venido
ganado conocimientos y éstos deberían llegar con sensibilidad; basados en
valores humanitarios para ser hombres de bien, superiores a lo material, y por
consiguiente capaces de alcanzar ese fin del ser, que al paso del tiempo de su
existencia, realice algo válido y útil; ya que inexorablemente el camino por el
mundo es tan solo un suspiro.
La
labor social en Colombia no es muy grande, no es sino observar recientes
investigaciones que muestran el panorama de nuestro país, con un cálculo
aterrador de 15 mil millones de menores de cinco años que fallecen por física
hambre, o por una desnutrición apabullante.
No
son suficientes los programas de los gobiernos; municipales, departamentales o
nacional; que presentan un despliegue de información con imágenes, y
actividades donde congregan a personas de la tercera edad, niñas y niños;
jóvenes y adultos, quienes reciben apoyo con talleres, actividades recreativas,
salud y otros. Realmente es muy poco frente a la realidad, por ejemplo; en
estos días se habla de 2 millones de colombianos en la absoluta pobreza, diría
que esa cifra es muy corta, tan solo a 700 mil familias, se les ha ayudado por
parte del gobierno nacional.
Desde una imagen que habla por sí sola podemos observar un contexto social y cultural, como bien lo expresó con sus múltiples fotografías Martín Chambi, fotógrafo peruano que nos refleja la realidad de su época, una étnica y cultural del entonces siglo XIX, donde la realidad se asoma y se acerca a cierta consideración artística, pictórica de la época. Esta misma que vemos en nuestro entorno, que puede parecer diferente pero no lejos de una realidad social de mezquindades en todos los aspectos, propias de nuestra ciudad, donde en muchos casos los genios se pierden como él; que es un matemático al que acuden muchos estudiantes de bachillerato y de universidad porque les resuelve sus tareas con asombro, pero le asiste la indiferencia de la gente y la propia.


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